Serie de 5 litografías sobre cartón gris, recortadas con laser en caja de acrílico con luz.  18 x 61 x 3cm.

Imaginary Doctor Syndrome
El síndrome del doctor imaginario

En distintos anales de salud mental alrededor del mundo se ha reportado que un pequeño porcentaje de los hipocondríacos1 más severos desarrollan un trastorno singular. Se trata de una afección cognitiva, obsesiva y angustiante en la que el paciente alucina la presencia perene de un médico. De manera similar a como se observa en los delirios característicos de la esquizofrenia, la percepción de la realidad se ve tremendamente afectada y resulta imposible para el doliente distinguir entre sus fantasías y las personas de carne y hueso. Aunque se han registrado casos extremos, en los que se manifiesta toda una serie de terapeutas imaginarios distintos (con un paciente que incluso deliraba todo un hospital), por lo general las maquinaciones mentales se limitan sólo a un doctor; una es- pecie de médico de cabecera que acompaña al afectado en todo momento y le brinda consulta continua. Estas sesiones de auscultación se transponen en las actividades cotidianas como sucede con los amigos imaginarios de la infancia. Cabe señalar que los diagnósticos formulados por los galenos ficticios suelen incluir cuadros comple- jos y que los tratamientos recomendados siempre involucran información vasta sobre la disciplina hipocrática, lo que revela que, al igual que en la hipocondría menos aguda, el paciente muestra una tendencia marcada hacia el comportamiento obsesivo-compulsivo y consume con avidez toda información médica que esté a su alcance. No hay cura. 

 

1.La hipocondría es la preocupación y miedo a padecer, o la convicción de tener, una en- fermedad grave, a partir de la interpretación personal de alguna sensación corporal u otro signo que aparezca en el cuerpo. Puede ocurrir, por ejemplo, con lunares, pequeñas heridas, toses, incluso latidos del corazón, movimientos involuntarios, o sensaciones físicas no muy claras. Aunque el médico le asegure que no tiene nada, el hipocondríaco solamente se queda tranquilo un rato, pero su preocupación vuelve de nuevo. 

Andres Cota Hiriart.